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La Biblioteca Nacional
Lunes 3 de junio de 2013

La Biblioteca Nacional

La Biblioteca Nacional y el Universo del libro en Uruguay: 2013

Carlos Liscano

 

"Sean los orientales tan ilustrados como valientes".
Santo y seña de las tropas artiguistas en el Campamento de Purificación,
30 de mayo de 1816.

 

"Si la democratización de la cultura —en las más amplias acepciones— fue
el pilar sobre el que se creó la primera Biblioteca Pública en el país,
en 1816, continuar el ejemplo y rescatar de todas las maneras posibles,
lo que por debilidades y torpezas no hayamos realizado, más que un
plan, es un lema o deber moral ineludible".
Reportaje de Beto Oreggioni a Dionisio Trillo Pays, director de la
Biblioteca Nacional, con motivo de los 150 años de la institución
Marcha, 27 de mayo de 1966

 

"Cuando las fuerzas portuguesas al mando de Carlos Federico Lecor ocuparon
la ciudad de Montevideo y el general invasor se instaló en el Fuerte —donde
funcionaba la Biblioteca— el destino de los libros de la institución fue trágico.
Arrumbados en un oscuro rincón de la vieja casona, dejaron de cumplir la
función que la Revolución les había asignado. La Revolución y la Biblioteca
cayeron juntos. Fue un digno fin".
José Pedro Barrán
“La inauguración de la Biblioteca Pública en 1816”
Marcha, 27 de mayo de 1966

 

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El 4 de agosto de 1815 el presbítero Dámaso Antonio Larrañaga envió una carta al Cabildo de Montevideo en la que proponía suplir con buenos libros la falta de maestros e instituciones. Para lo que era necesario crear una biblioteca pública a la que pudiesen concurrir los jóvenes y todos aquellos que quisieran acceder al saber. Larrañaga solicitaba un espacio para instalarla. El 12 de agosto, desde el Campamento de Purificación, Artigas envió una nota al Cabildo en la que daba su aprobación entusiasta para la creación de aquella primera biblioteca pública. Allí radica que la Biblioteca Nacional (BN) es, en el imaginario de quienes en ella trabajamos —quizá también en el imaginario colectivo— la institución cultural más antigua que tiene el país, inaugurada el 26 de mayo de 1816, antes de que surgiera la idea de que la Banda Oriental debía ser estado independiente, 14 años antes de aprobada la primera constitución.

La BN es una unidad ejecutora del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Sus objetivos centrales son recopilar, conservar, acrecentar, procesar y difundir el patrimonio bibliográfico y documental uruguayo. Su misión es ser responsable de la preservación de la herencia bibliográfica y documental del país; hacer posible y garantizar que todos los ciudadanos puedan acceder a su acervo. La BN es —debe constituirse— en una institución consolidada, moderna, conductora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas; y ha de contribuir a la creación y desarrollo de la identidad cultural de nuestra sociedad. Para lograr esos objetivos es necesario llevar adelante dos proyectos fundamentales: la informatización y la recuperación de su edificio. Ser instrumento fundamental para el acceso a la información y el desarrollo del conocimiento y liderar el sistema de bibliotecas del país exige la automatización del catálogo y la digitalización de principales colecciones. A la vez es imperioso rescatar el carácter patrimonial del edificio, convertirlo en un espacio cultural que reúna la tradición, la memoria y la actualidad. Debemos modernizar el equipamiento y el mobiliario para la mejor preservación del acervo, y para generar espacios cómodos y agradables para el trabajo, el estudio, la investigación.

Se puede decir, en una aproximación simplificada, que la BN está compuesta por: el acervo, el personal, el edificio y la Dirección. A continuación hacemos una breve descripción de los componentes.

—El acervo tiene su base en la Ley de Depósito Legal, aunque no solamente. Está integrado por, aproximadamente, un millón de títulos de folletos, libros, revistas. Su colección de prensa se remonta a principios del siglo XIX. La BN tiene colecciones de libros antiguos y raros, mapas, planos, partituras, fotos, grabados, cuadros, esculturas, una colección de billetes y monedas de curso legal en Uruguay en el siglo XIX, una colección de medallas y una colección de archivos de escritores uruguayos y extranjeros que incluye, a modo de ejemplo, las 40 mil piezas del Archivo Rodó. Estas colecciones únicas fueron obtenidas por compra, herencia o donación.

—El personal está compuesto por bibliotecólogos, archivólogos, encuadernadores, restauradores, administrativos, investigadores, funcionarios del escalafón de servicios. En total son unas 130 personas. A ellas hay que sumar una treintena de voluntarios, el servicio de limpieza (empresa contratada), una cooperativa que realiza trabajos de albañilería, pintura, electricidad, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y empresas contratadas ocasionalmente para servicios de mantenimiento. Diariamente trabajan en la BN cerca de 150 personas. Una característica preocupante en relación a los recursos humanos es el alto promedio de edad del personal. En 2010 calculábamos que para 2014 el 25% iba a tener causal jubilatoria.

—La piedra fundamental del edificio fue colocada el 26 de mayo de 1938 y se inauguró formalmente en 1964. Las fechas indican que el diseño de los años treinta estaba obsoleto en el momento de su inauguración. El atraso inicial se agravó con los grandes cambios tecnológicos ocurridos en las últimas décadas y con la falta de mantenimiento durante muchos años. El edificio se deterioró; el equipamiento, muebles, estantes, quedó obsoleto; la ventilación y la calefacción dejaron de funcionar y nunca fueron reparadas. El edificio tiene problemas estructurales, atribuidos por los técnicos a dificultades para la obtención de materiales durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, mediante convenio con la Universidad de la República, la Facultad de Ingeniería realiza un diagnóstico de las estructuras.

—El director de la BN es nombrado por el Presidente de la República y tiene el rol de conducir la gestión de la institución. El equipo de dirección, en la experiencia de la actual administración, es una construcción política del director. El equipo está compuesto por el director, la subdirectora, la encargada de Secretaría de Dirección, la coordinadora del Departamento de Investigaciones, la secretaria general y un trabajador voluntario, asesor en logística y mantenimiento. El número de integrantes del equipo de dirección puede aumentar ocasionalmente con asesores (remunerados y voluntarios) en la medida en que los asuntos a tratar y los proyectos lo requieran.

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En marzo de 2010, cuando asumió la actual administración, se partía de un largo atraso. Años o decenios en los que no se llenaron vacantes, no se hizo mantenimiento del edificio, no se invirtió en tecnología, no se invirtió para mejorar la atención a los usuarios, no se invirtió para mejorar las condiciones de trabajo de los funcionarios. Por falta de personal técnico, y de políticas adecuadas, decenas de miles de libros sin catalogar se acumulaban (todavía se acumulan) en el tercer piso; las quince claraboyas del edificio se llovían; toneladas de basura, equipos obsoletos y rotos poblaban los espacios. No cumplíamos con obligaciones legales y morales elementales, como la de facilitar el ingreso al edificio a personas con dificultades motrices. La escala jerárquica estaba rota, la desmotivación hacía estragos en el ánimo de los funcionarios. No había personal de mantenimiento. El equipamiento informático podía considerarse inexistente. La instalación eléctrica era obsoleta y amenazaba la seguridad del edificio.

El primer objetivo que se propuso la actual administración en marzo de 2010, que contó con la aprobación y el apoyo del ministro Ricardo Ehrlich, fue crear un equipo de trabajo que permitiera hacer un plan de gestión de corto plazo para salir del estado de postración. Hacer las dos cosas a la vez (crear un equipo de trabajo y hacer un plan elemental) exigió energías y dedicación total durante un tiempo considerable. Es deber reconocer que el intento de atender todas las necesidades a la vez, algunas graves y urgentes, hizo que en el primer año corriéramos detrás de la realidad y sintiéramos que no estábamos cambiándola. Que ni siquiera lograríamos hacerlo en cinco años.

Para crear el equipo de dirección el director convocó, en primer lugar, a la subdirectora interina, la persona con mayor nivel técnico de la institución (bibliotecóloga y archivóloga, 37 años de experiencia en la BN en ese momento). Luego convocó a todos los bibliotecólogos, quienes presentaron a la Dirección un documento proponiendo líneas de trabajo en casi todos los ámbitos de la BN. Ese documento pasó a ser (sigue siendo) una propuesta de gran importancia para la Dirección, ya que buena parte de su contenido ha incidido en el diagnóstico de la situación y en el plan de gestión.

Una vez conformada, la Dirección comenzó a definir las urgencias y a delinear ideas generales que marcaran hacia dónde debía ser conducida la institución. Era muy claro, por ejemplo, que no había en el país una teoría de nuestra BN, una doctrina que permitiera fundamentar los objetivos y los planes de trabajo. Puede decirse que había muchas y disímiles opiniones, lo que hacía que se volvieran impracticables. Por estos motivos la Dirección tuvo claro desde el primer momento la importancia de reconocer, ante sus superiores, ante los funcionarios y públicamente, la falta de planes finalistas y la necesidad de generar un ámbito para el intercambio de ideas entre profesionales y usuarios calificados. Eso condujo a la realización de un simposio en mayo de 2011.

A los pocos meses de haberse formado, el equipo de dirección comenzó a elaborar la idea de que la BN ha de ser un centro de investigación científica, de creación y difusión de conocimiento. Eso en el marco de un debate más general que tiene relación con la función de las bibliotecas nacionales, que tienden a transformarse en centros que ofrecen acceso público a información altamente calificada. Dicho breve: gran parte de la información que antes los usuarios buscaban en la BN es ahora accesible a través de Internet. Lo cual lleva a que la BN, la nuestra y todas, se esté especializando como lugar de consulta para investigadores. Lo que no implica que el usuario común deje de encontrar en la BN los materiales que requiere y la atención que se merece.

Definimos la investigación como el trabajo que pone al servicio de la sociedad y de los usuarios nuevos conocimientos, fundamentados y organizados, de los contenidos del acervo de la institución. Lo anterior también incluye, en nuestra visión, el trabajo que realizan bibliotecólogos y archivólogos, que permanentemente crean conocimiento. Para crear conocimiento tenemos, además de los bibliotecólogos y archivólogos, el Departamento de Investigaciones, pequeño pero potente por el alto nivel de su producción y de sus publicaciones. Hemos fortalecido el Departamento de Investigaciones con el ingreso de nuevos investigadores, redimensionando y mejorando sus espacios y creando la figura del investigador asociado.

La falta de personal de mantenimiento llevó a la Dirección a recurrir a la Ley de Voluntariado. De modo generoso, más de 30 ciudadanos firmaron contrato como voluntarios. Algunos de ellos son técnicos muy calificados y de gran experiencia en trabajos de administración, mantenimiento, logística, ingeniería. Más tarde se sumaron voluntarios en otras áreas: estudiantes de bibliotecología, de archivología, de antropología, investigadores asociados, una museóloga. Uno de los voluntarios pasó a integrar formalmente el equipo de dirección. Otros colaboran con la Dirección como asesores en asuntos puntuales: convenio con UTE, convenio con Facultad de Ingeniería, convenio con MTOP, convenio con Facultad de Arquitectura, convenio con Correo Nacional, contratos con empresas privadas para la compra de equipos de tecnología avanzada, etc..

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De marzo de 2010 a noviembre de 2012, expuesto de manera breve y no ordenada, hemos dedicado esfuerzos y recursos económicos a la recuperación y limpieza del edificio. Se cambiaron las 15 claraboyas; se impermeabilizaron los techos; se reinstaló el sistema de ventilación que hacía 30 años no funcionaba; se instaló el sistema de aire acondicionado central; se recuperó la Sala Vaz Ferreira; se instaló (está en proceso) el sistema contra incendios de la Sala Vaz Ferreira; se adquirió todo el equipo informático que cubre las necesidades básicas de la institución hasta 2015; se comenzó la implementación de la informatización por acuerdo firmado con la Universidad de la República en diciembre de 2009 (programa Aleph); se compraron las primeras estanterías móviles; se construyó la rampa de acceso para personas con dificultades motrices, para lo que también se acondicionó la puerta de ingreso, las entradas accesorias y los servicios sanitarios. En este momento se lleva adelante la instalación de dos ascensores para completar la accesibilidad al Auditorio Vaz Ferreira y al primer piso, donde se encuentra la Sala de Materiales Especiales.

Se atendieron todas las bibliotecas municipales del país (más de 230) y todas las bibliotecas comunitarias, sindicales, de cooperativas que solicitaron apoyo. Se compraron y distribuyeron más de 40.000 libros en todas las bibliotecas del país. Se crearon bibliotecas en el interior que tienen como acervo inicial los libros aportados por la BN. Entre abril y mayo de 2012 se enviaron 12.000 libros a los 112 Centros MEC que existían en ese momento.

En un edificio donde se consideraba que no había espacio, se creó la Sala ‘Maestro Julio Castro’ para actividades culturales y artísticas y se inauguró la muestra permanente ‘Maestro Anhelo Hernández’.

Se iniciaron nuevas relaciones interinstitucionales y se retomaron otras que se habían perdido. Se iniciaron o retomaron relaciones internacionales con la participación de la BN en reuniones técnicas y/o cursos en México, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, España.

Se restauró y recuperó la valiosa pinacoteca de la BN gracias al trabajo voluntario del maestro Walter di Brana. Al mismo tiempo, el maestro di Brana asumió la responsabilidad del diseño estético del interior del edificio. Se firmó convenio con UTE para avanzar en el plan de eficiencia energética. Eso ha permitido acceder a asesoramientos altamente calificados, ahorrar energía y obtener ventajosas facilidades de pago a largo plazo para la compra de equipos y materiales eléctricos.

En 2011 se inauguró, mediante acuerdo con el Correo Nacional, el sistema de préstamo a distancia a todos los docentes y futuros docentes de todos los departamentos excepto Montevideo. Eso implica que la BN paga el envío y la devolución del material solicitado desde el Interior. Este proyecto tiene como objetivo salvar la distancias territoriales y ofrecer igualdad de oportunidades a los usuarios no residentes en Montevideo.

Se digitalizaron los primeros impresos, anteriores a 1830, y colecciones de publicaciones como el semanario Marcha. Mediante licitación se contrató la digitalización de 97.000 fichas de bibliografía nacional.

En 2010, 2011 y 2012 se visitaron, cada año, más de 100 escuelas rurales. Esas visitas son realizadas por narradoras orales, quienes trabajan para estimular el hábito de la lectura y escritura como herramientas para el desarrollo de las potencialidades y fortalecimiento de la autoconfianza del niño. En cada visita llevan a las escuelas libros infantiles y libros para los maestros. El fundamental propósito de este programa, como en los demás programas de extensión mencionados, es promover en las generaciones escolares valores y conocimiento que contribuyan a su desarrollo integral y a la convivencia en una sociedad democrática, equitativa y diversa. El programa 2012 contó con el apoyo del BROU, institución que financió algunos traslados y que, en conmemoración del centenario de su asistencia al agro, plantó 100 árboles en las escuelas visitadas.

En 2011, después de décadas en que no se llenaban vacantes, ingresaron mediante concurso seis estudiantes avanzados de bibliotecología, diez administrativos, un informático, una encuadernadora.

Siguiendo una antigua política que hacía decenios se había abandonado, la BN consiguió incorporar a su acervo los archivos de José Pedro Díaz, Amanda Berenguer, Aníbal Barrios Pintos, Sarandy Cabrera, María Esther Gilio, Juan Carlos Macedo, Carlos Martínez Moreno, Juan Carlos Legido.

Es necesario mencionar la preocupación de la institución por estimular la capacitación del personal. Para ello se facilitó en todo lo posible la asistencia a cursos que ofrece el Estado y la participación en congresos e instancias académicas dentro y fuera del país.

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Uno de los hechos más anómalos que en 2010 encontró la actual administración fue un sistema aleatorio de remuneraciones. Por disposiciones de gobiernos anteriores, el 80% de lo recaudado por la BN se distribuía como “proventos” entre los funcionarios. Eso significaba que una parte de las remuneraciones dependía de los ingresos por ventas de libros y servicios (escaneados, microfilmaciones). Otro ingreso aleatorio provenía de las llamadas “economías”. Los salarios de las vacantes que no se llenaban se repartían una vez por año por partes iguales a los funcionarios. La Dirección propuso a las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura la eliminación legal de ambas formas de remuneración a cambio de un aumento de 3.500 pesos mensuales para todos los funcionarios, que comenzó a hacerse efectivo el 1 de enero de 2011. El monto se fijó tomando el mejor mes del ejercicio anterior y se lo incrementó en 500 pesos. Para los salarios más bajos, entre 12.038 pesos y 16.836,65, significó un aumento de entre 20 y 29 por ciento.

Al margen de la injusticia que significaba pagar salarios de manera aleatoria, los proventos provocaban un daño económico a la BN; daño al que, según testimonios de la subdirectora y otros jefes, nunca nadie había prestado atención. Un ejemplo: cuando la BN editaba un libro que en la imprenta costaba 100 pesos el ejemplar y luego lo vendía a 300, debía destinar 240 a pagar proventos. Vale decir, un libro que se vendía en 300, a la BN le costaba 340 (240 más 100). La BN desembolsaba 40 pesos por ese libro vendido. En 2010 había en los depósitos 15.000 libros editados por la BN. La Dirección decidió distribuirlos entre las bibliotecas municipales de todo el país.

En junio de 2010 la Dirección propuso a los funcionarios del escalafón A, en su mayoría bibliotecólogos, una compensación de 1.500 pesos mensuales si trabajaban seis horas diarias y 30 semanales en vez de cuatro y 20, respectivamente. Eso se haría usando todos los recursos económicos con que la BN contaba en ese momento para compensaciones. No se les ofreció más porque la BN no tenía más. La respuesta de los profesionales fue que era insuficiente. El 1 de diciembre de 2010 los bibliotecólogos pasaron a trabajar seis horas diarias y 30 semanales en cumplimiento de un decreto presidencial, sin ninguna compensación económica.

La BN promovió y gestionó ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) la formación de la Comisión prevista en el decreto 291/2007 para mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo, instancia largamente reclamada por la Asociación de Funcionarios de la Biblioteca Nacional (AFBN) a las administraciones anteriores. En el correr del año 2011 se subsanaron todas y cada una de las observaciones de los inspectores del MTSS y se atendieron todas sus sugerencias a fin de mejorar la seguridad y las condiciones de trabajo.

Para saber hacia dónde debemos ir, para definir una teoría de la BN, como ya mencionamos, organizamos el simposio ‘La Biblioteca Nacional en el siglo XXI, actualización y desafíos’. Fue en mayo de 2011. Lo hicimos con la colaboración de la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias Afines (EUBCA) y la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay. Participaron técnicos de la BN, profesionales de todo el país, docentes y estudiantes de la EUBCA e invitados de Argentina, Chile, Brasil, España, Francia y Alemania.

El 30 de julio de 2012, en el MTSS, la Dirección de la BN firmó un convenio con la AFBN para abrir al público los sábados. Por ese convenio la BN se compromete a remunerar con 1.629 pesos por cinco horas de trabajo al funcionario que esté dispuesto a trabajar los sábados. Hasta la fecha, octubre de 2012, ningún bibliotecólogo se inscribió para trabajar los sábados.

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La BN implementa planes que se sustentan en ideas que elabora el Ministro con sus asesores. La atención que todos los años la BN brinda a más de 100 escuelas rurales cumple con políticas comunes a todo el MEC. Esa tarea tiene el mismo fundamento que las giras del Ballet del SODRE por el Interior del país y la creación de más de 100 Centros MEC en pequeñas poblaciones. De igual modo, el fortalecimiento del Departamento de Investigaciones se enmarca dentro de las políticas generales que para la investigación científica han sido elaboradas por el Ministerio.

El fundamento de los objetivos y los planes de la Dirección radica, como queda dicho, en los lineamientos generales que rigen para todo el Ministerio, y en la definición de que la BN es responsable de la preservación de la herencia bibliográfica y documental de la sociedad y de garantizar el acceso a ella de todos los ciudadanos.

Definido lo anterior, la convicción de la presente administración ha sido que, junto a la correcta gestión de la BN, es necesario generar un discurso propio que sea parte del discurso del cambio general para toda la cultura. Con sobriedad, como debe ser, la BN ha de participar en la construcción del discurso del cambio. Desde el comienzo, en 2010, la actual administración entendió que gestionar correctamente la institución es una obligación y es insuficiente. Porque se puede gestionar correctamente y no conseguir cambiar nada. Era necesario definir objetivos de mediano y largo plazo e introducir cambios perdurables en la teoría de la institución y en la imagen que los ciudadanos tienen de ella.

El gobierno que asumió en 2005 propuso, y fue aprobado, un presupuesto generoso para la cultura. También para la BN. Lo mismo hizo el gobierno que asumió en 2010. Administrar correctamente esos recursos es obligación. Al mismo tiempo es necesario fundamentar hacia dónde debe ir la BN. Desde su lugar en la Historia y desde la especificidad de sus funciones, la BN debe participar en la creación de la identidad cultural uruguaya y debe participar en la creación de la identidad mediante la investigación de su acervo y las publicaciones de alto nivel académico. También debe generar instancias de intercambio de ideas, organizar, coorganizar y promover congresos, debates, actividades culturales, música, teatro, cine, danza, exposiciones. Y apoyar a las bibliotecas municipales y comunitarias llevando el libro y el estímulo a la lectura a todo el país.

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La cultura es razón de integración. No hay inclusión sin participación cultural. De allí surgen las políticas de extensión cultural y de apoyo a la lectura y al fortalecimiento de los derechos de los niños que la BN intenta llevar a todas las escuelas del país, en especial a aquellas de contextos sociales más vulnerables. La cultura es el mayor capital que tenemos los uruguayos. La BN es —debería ser—, desde su papel específico y único, institución emblemática de la cultura uruguaya. No la única; sí una de ellas, en honor a su origen, su historia y su tradición.

Desde el primer momento, en 2010, nos propusimos hablar siempre claro, hablar siempre directamente, describiendo la realidad, no ocultando los problemas ni las debilidades de la BN, explicando por qué las cosas son como son y de qué modo pensamos actuar para mejorarlas, para cambiarlas y para fortalecer y redimensionar lo que entendemos es esencial para la institución. Por eso hemos insistido tanto en cambiar antiguos hábitos de trabajo, aceptados de manera acrítica durante muchos años, que obstaculizaban el funcionamiento de la institución. Era, es, necesario generar un cambio cultural en el funcionamiento interno que permita ofrecer mejores servicios. Pese a que introducir ese cambio, esos cambios, ha sido laborioso, creemos que hemos avanzado un buen trecho. Sobre todo, hemos conseguido demostrarnos y mostrar que se puede incidir sobre la realidad. No hay que esperar a que la oportunidad de introducir cambios surja espontáneamente. Las oportunidades se crean con trabajo.

Debemos hacer las cosas bien y, al mismo tiempo, debemos crear las condiciones para introducir cambios duraderos. Tenemos la oportunidad y la obligación no solo de hacer de modo diferente sino de decirlo diferente. Debemos explicar a los ciudadanos qué es y qué se propone la BN. Lo real no son solo las cosas; lo real es también el discurso que las organiza. Un discurso nuevo no se elabora en dos años ni en cinco ni probablemente en diez. Trabajamos para que nuevas administraciones encuentren una BN fuerte y prestigiada.

La relación entre la Dirección y los trabajadores es crucial para la elaboración de proyectos y para lograr los objetivos que esos proyectos se proponen. Reconocemos que, lamentablemente, no hemos conseguido una buena relación con la directiva de la AFBN. No es que no nos lo hayamos propuesto. Lo hicimos y no lo conseguimos. Seguiremos intentándolo, en el entendido de que la participación de los trabajadores es fundamento de toda política duradera, aunque eso no significa delegar obligaciones ni potestades. Nos proponemos que los trabajadores de la BN sientan en todo momento el orgullo de ser servidores públicos; que la sociedad sienta orgullo por nuestra BN y por nuestros funcionarios. La Dirección está abierta al diálogo para actualizar los objetivos de la BN, con los profesionales de la institución, con los usuarios, con los investigadores y con instituciones públicas y privadas.

La actual administración entiende que la BN es parte, aunque no solamente, de lo que en el MEC nombramos provisoriamente como “Universo del libro”. Por ese motivo la BN debe participar en la redacción del borrador de ley que contemple el amplio y crecientemente complejo Universo del libro. Ley que deberá regular el estímulo a las publicaciones sobre papel y de libros digitales; la Ley de Depósito Legal; el funcionamiento de las bibliotecas públicas y comunitarias; la difusión de la producción nacional fuera de fronteras; la importación y exportación de libros; la fiscalización del uso de los números ISBN e ISSN, de los que la BN es único agente en el país. La BN es parte necesaria del debate sobre el Universo del libro en Uruguay. No solamente del libro uruguayo, sino del libro “en Uruguay”.

La BN debe participar, con sobriedad, como fue dicho más arriba, y desde su especificidad, en la elaboración de ideas y proyectos acerca de la cultura, de la creación de conocimiento y de las definiciones que hacen al Universo del libro.

En 2010 corríamos detrás de la realidad y por momentos pensábamos que nunca lograríamos transformarla, que ni siquiera lo conseguiríamos en cinco años. Ya no es así. Pretendemos dejar a la próxima administración una institución con un acervo acrecentado, bien conservado y catalogado; con personal capacitado, bien remunerado y orgulloso de desempeñarse en la Biblioteca Nacional; y un edificio recuperado y acogedor. En síntesis, trabajamos para que los uruguayos nos sintamos orgullosos de la BN, heredera y continuadora de la institución cultural más antigua del país.

La Biblioteca Nacional

 
Ministerio de Educación y Cultura