Cuentos, luces, sombras, música y arte. Durante enero, 300 niños y niñas recorrieron la Biblioteca Nacional con la curiosidad de quien descubre un territorio nuevo. Llegaron desde las localidades de Florida y Sarandí del Yí, y desde barrios montevideanos como Ciudad Vieja, Nuevo París, Paso de las Duranas, Lezica y Palermo, entre otros, en el marco del programa Escuelas de Verano de ANEP.
La Biblioteca Nacional se transformó en espacio de encuentro: los grupos exploraron, crearon, jugaron, cantaron y se apropiaron de cada rincón. Utilizaron como espacio de trabajo la sala Anhelo Hernández, donde participaron de experiencias literarias, musicales y artísticas. El espacio de la biblioteca como espacio de recrear es lo que reorienta el sentido, parándonos en la idea basal de que niños y niñas pueden construir conocimiento a partir de los tesoros que la Biblioteca tiene.
Descubrir y crear
Los grupos recorrieron la biblioteca conociendo su historia y patrimonio a través de visitas guiadas. Descubrieron los tesoros que guarda la institución, hicieron preguntas y se sorprendieron.
Las bibliotecas cumplen un rol central en la construcción del vínculo temprano con la lectura. Son espacios donde niñas y niños no solo acceden a libros, sino que descubren sentidos, despiertan curiosidades y construyen una relación afectiva con el conocimiento. A través de experiencias significativas, lúdicas y compartidas, la lectura deja de ser solo una práctica escolar para convertirse en una práctica cultural que trasciende lo educativo.
Las experiencias literarias, musicales y artísticas los invitaron a jugar con las luces y las sombras, a crear personajes desde la imaginación, a combinar palabras con canciones. En cada taller, los niños y niñas partieron de propuestas presentadas por los dinamizadores, pero rápidamente las hicieron propias: agregaron sus ideas, construyeron con las herramientas disponibles, crearon desde su propia mirada.
Voces que quedan
Al finalizar las jornadas, niños, niñas y maestras dejaron sus palabras. "Me gustaría volver", "lo que más me gustó fueron los libros, las canciones y la Galatea", "estoy muy feliz por todo lo que hicimos". Las maestras agradecieron la propuesta y dejaron deseos: "Que la lectura sea siempre la nave hacia la inspiración para escribir una historia de vida hermosa".
Esta experiencia de enero marcó la reactivación de la Sala Infantil y Juvenil como espacio cultural vivo y abierto, donde las infancias vuelven a encontrarse con los libros, la creatividad y la imaginación, en el marco del Plan de Restablecimiento de Servicios Básicos de la BNU.
Las actividades estuvieron a cargo de Raquel Silvetti (visitas guiadas), Elena Carriquiry y Eugenia Ravera (taller "Criaturas: una experiencia de luces y sombras"), Sebastián Rivero (taller "Club de cuentos, juegos literarios y canciones") y Mariana Castrillejo (taller "Artes Plásticas: Personajes Perdidos").
